Kelsey MillerEl Yoga De La Risa Cambió Mi Vida Y Mi Mente

Hace algún tiempo, mi jefe me envió un artículo acerca del fenómeno de los Clubs de Yoga de la Risa, junto con una sencilla directriz: “Deberías probar esto”. Sonaba muy bien, y así resultó, como lo comprobé después. Al principio, me encontraba renuente, esperaba que la clase estuviera llena de gente, entre la que me pudiera esconder, pero pronto me descubrí riendo y disfrutando cada minuto. En el Yoga de la Risa la gente ríe por el simple gozo de estar viva. Se miran entre sí y ríen, ven hacia el cielo y ríen, voltean hacia sus pies y ríen. Se caen, lloran, y 10 minutos después están de pie y riendo otra vez. Es entonces cuando la práctica del Yoga de la Risa realmente toma forma. Unirme a la clase de Yoga de la Risa es una de las mejores cosas que he hecho por mí.

Todos sabemos que nos sentimos bien al reír, pero la risa por sí misma tiene efectos físicos y neurológicos en el cuerpo y el cerebro. También beneficia al sistema circulatorio, la respuesta del sistema inmunológico, y hasta regula el azúcar en la sangre. Lo que es más, la liberación de endorfinas como respuesta al acto físico de reír ha probado tener un impacto significativo en el estado mental y el bienestar físico – incluso hasta llegar al punto de manejar el dolor.

La magia detrás de este concepto es que el cerebro no sabe la diferencia entre una risa fingida y una risa real. Toda risa es “real” a nivel físico y neuroquímico. Así que no importa si te ríes porque verdaderamente te hace gracia algo o estás sentado en un cuarto forzándote a hacer ja ja ja. El Yoga de la Risa es un gran conector que me ha ayudado a cambiar mi manera de abordar la vida y a sentirme mucho más ligera y contenta.

Related projects